Las grandes constructoras remontan gracias a las obras en el exterior

El desplome de la actividad constructora en España, que ha retrocedido a niveles de los años noventa, ha llevado a los grandes grupos a volcarse en ganar contratos en el exterior. Los buques insignia del sector —Sacyr, OHL, ACS, Ferrovial y FCC— lograron mantener su cifra de negocio en el primer trimestre gracias a los proyectos internacionales, que aportan tres cuartas partes de la facturación. De forma paralela, en este periodo las constructoras —incluyendo a Acciona— siguieron reduciendo su endeudamiento, que a finales de marzo era casi un 10% inferior al que arrastraban hace un año. Los mercados han aplaudido los pasos dados por estas compañías, algunas de las cuales han vuelto a tener, e incluso mejorar, la capitalización bursátil anterior a la recesión.

En el pico de la burbuja inmobiliaria, cuando España vivía ajena a la palabra austeridad, el foco del negocio de las constructoras era el mercado doméstico. En 2007 casi el 70% de la cartera de proyectos de las constructoras cotizadas estaba en España. La empresa más internacionalizada era Sacyr, pero el peso de los proyectos extranjeros apenas llegaba a la mitad de sus contratos. La crisis dio la vuelta al calcetín. Hoy la cartera de las constructoras está compuesta en un 84% por contratos internacionales. España está detrás de contratos multimillonarios como el canal de Panamá, el tren de alta velocidad a la Meca o el metro de Lima.

El proceso de internacionalización se acentuará por dos motivos. Primero, porque a pesar de la leve mejoría de 2013 las arcas de las administraciones no tienen todavía suficiente músculo para licitar grandes obras. “Aunque la economía se recupere, las perspectivas en España no son buenas para 2014 y 2015”, sostiene Javier Parada, socio de Deloitte responsable de Construcción e Infraestructuras. Y dos, por el tirón de los países emergentes. “Acapararán el 70% de la inversión en infraestructuras en los próximos 20 años”, añade. El varapalo de España ha sido doble. Además de la caída de actividad constructora, aún muy intensa en algunos casos —en Sacyr descendió el 65%—, la nueva regulación en renovables también ha pasado factura a las cuentas de resultados.

Los deberes de las constructoras también han pasado por soltar lastre. Al cierre del primer trimestre del año la deuda conjunta de los seis grupos ascendía a 33.979 millones de euros, el 9,1% menos que en el mismo periodo de 2013. “En términos globales el sector está pagando su excesos y va a seguir desapalancándose”, sostiene Nuria Álvarez, analista de Renta 4. Según los datos remitidos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Sacyr realizó desinversiones por 395 millones de euros, ACS vendió activos por 278 millones y Acciona se desprendió de parques eólicos en Alemania por 157 millones. A la vez, FCC alcanzaba un acuerdo para refinanciar su deuda de 4.500 millones de euros. Ferrovial, por su parte, refinanció una línea de liquidez de 750 millones

La cartera de obra internacional ha pasado del 30% en 2007 al 84% actual

Las constructoras han sido muy activas en la captación de capital por vías no bancarias. “En estos meses hemos visto cómo las empresas conseguían una estructura financiera más diversificada y menos dependiente de la bancaria”, afirma Nuria Álvarez. Sacyr realizó una ampliación de capital por 166 millones y una emisión de bonos por 250 millones a cinco años, OHL lanzó 400 millones en obligaciones, ACS captó 405,6 millones con una emisión de bonos canjeables en acciones de Iberdrola.

Todo eso permitió que el conjunto de las empresas del sector salvara los muebles. Acciona y Sacyr salieron de números rojos, mientras que FCC los redujo en un 77,9%. Salvo esta última, las constructoras siguen acumulando una revalorización de sus acciones. Algunas incluso están ya por encima de la capitalización bursátil que tenían antes de la crisis. El valor de OHL es un 54% superior al de 2007, y el de Ferrovial, un 68%. FCC está lejos de conseguirlo, pero en cambio ha visto cómo Bill Gates o George Soros entraban en su capital. “La mejora de la cotización se debe a que han hecho los deberes, pero también es cierto que ahora los inversores apuestan por la recuperación, por lo que las empresas más beneficiadas son las que tienen una actividad cíclica”, explica Juan Moreno, analista de Ahorro Corporación.

Fuente | El País