Nuevas técnicas para medir contaminantes peligrosos en el medio ambiente

Cada vez hay más indicios de que la exposición a ciertos compuestos de uso habitual en nuestra vida, como por ejemplo los pirorretardantes bromados, podría llevar aparejados graves problemas de salud. Los pirorretardantes bromados (BFR) se utilizan desde hace decenios en productos de consumo hechos de plástico, espuma, madera y tejidos con el fin de evitar su combustión y, en caso de incendio, ralentizar su propagación.

Estos compuestos (BFR), pese a que sea prohibido o restringido su uso, pueden seguir planteando riesgos para la salud pública dada su persistencia en el medio ambiente.

 

Proyecto ELUTE

Este es el motivo de que a través del programa europeo Marie Curie de doctorado industrial se haya decidido conceder una subvención de 1,2 millones de euros a cuatro investigadores en la fase inicial de sus carreras procedentes de Asia, Australia y Europa en el marco del proyecto ELUTE («Elucidating Sources & Pathways of Environmental Contamination with Brominated Persistent Organic Chemicals Using Advanced Instrumental Tools»). Estos investigadores aprovecharán los fondos para evaluar en qué medida los productos químicos contenidos en los BFR resultan dañinos para el medio ambiente y la salud humana.

El objetivo general de la iniciativa ELUTE es mejorar la comprensión sobre la magnitud del riesgo de exposición correspondiente y, además, crear nuevas técnicas con las que detectar estos contaminantes en el entorno. Para lograrlo, estos investigadores trabajarán estrechamente con fabricantes de instrumentos analíticos. Se espera que los resultados de este proyecto permitan obtener métodos nuevos con los que analizar el grado de contaminación del medio ambiente.

Pero antes los investigadores tienen previsto evaluar en qué medida los actuales instrumentos de campo pueden utilizarse de forma fiable para detectar la presencia de BFR y si el uso de estos compuestos ha traído consigo un incremento de la contaminación medioambiental. Además, los artífices del proyecto aspiran a averiguar el destino en el medio ambiente de los BFR y hasta qué punto se degradan o bien persisten.

Este proyecto es consecuencia del creciente interés científico por desarrollar técnicas de detección mejores y más innovadoras. Así, por ejemplo, recientemente se llevó a cabo un estudio en la Escuela Universitaria de Asuntos Públicos y Ambientales de Indiana (Estados Unidos) con el propósito de medir las concentraciones químicas del ambiente examinando la corteza de árboles. Las concentraciones de BFR se asociaron a la densidad de población, lo que sugiere que los compuestos llegaron al ambiente, con gran probabilidad, por su uso en las viviendas y oficinas de las inmediaciones.

El mencionado programa de financiación Marie Curie (que lleva el nombre de la científica polaco-francesa ganadora en dos ocasiones de un Premio Nobel por su prestigioso trabajo sobre la radiactividad) presta apoyo a investigadores en cualquier etapa de su carrera profesional y con independencia de su nacionalidad. Pueden optar a la financiación investigadores dedicados a cualquier disciplina, como puede ser una técnica sanitaria destinada a salvar vidas o la llamada investigación sin límites o «blue sky».

Además de recibir una generosa dotación para realizar investigación, los científicos beneficiarios disfrutan de la posibilidad de acumular experiencia en otro país distinto al suyo y en el sector privado, así como de complementar su formación con competencias o disciplinas de utilidad para su desarrollo profesional. Así, por ejemplo, los participantes de ELUTE tendrán la ocasión de trabajar en el Centro de Excelencia Científica Thermo Fisher sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP) de Bremen (Alemania) y también en la Universidad de Birmingham (Reino Unido). ELUTE finalizará en septiembre de 2017.

Fuente | Ingenieros.es